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La historia de... PACO
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Como muchos de los niños de JUCONI, Paco vivía en las afueras de la ciudad de Puebla. Era
el mayor de 2 hermanos y vivía con sus padres, abuelos, y otros parientes con un ingreso de
4 dólares al día. A la edad de 5 años fue abandonado por su madre y poco tiempo después la
familia tuvo noticias de su muerte. Su padre padecía de alcoholismo y era extremadamente
violento con él. Por esta razón vagaba gran parte del día por la calle, pero al regresar
a casa era brutalmente golpeado por su padre y amarrado sin darle de comer por varios días.
A los diez años, Paco se encontraba viviendo en la calle, su padre se había ido a EEUU y
la relación con su familia estaba completamente rota.
Nosotros conocimos a Paco cuando él tenía 11 años y estaba detenido en el Consejo Tutelar
para menores del Estado de Puebla por robo. Después de tres meses de trabajar con el
educador de JUCONI, Paco fue capaz de comprender que la calle no era una buena opción
para vivir y que con su esfuerzo SÍ podría lograr un mejor futuro. Fue así como decidió
ir a vivir a Casa JUCONI, lleno de sentimientos encontrados, por una parte el deseo de
tener un hogar y por otra la incertidumbre que le provocaba ir a un lugar completamente
nuevo.
Los principios y la rutina que guían la vida en Casa JUCONI, estan diseñados para crear un
ambiente seguro, predecible y calido. Es un lugar muy ordenado, con un panorama muy
activo, completamente diferente al caos que tenía toda su vida y al que él estaba
acostumbrado. No obstante Paco se adaptó bien a su nuevo estilo de vida, asumía con
responsabilidad las actividades domesticas que le correspondían realizar, aceptaba de
buena manera los nuevos hábitos.
Sin embargo, tenía graves problemas al participar en el programa educativo pues jamás
había asistido a la escuela y por lo tanto no sabía leer ni escribir. Si no podía realizar
una actividad a la primera, éste simplemente se levantaba y se iba, negándose a regresar
a la actividad. A pesar de trabajar en grupos pequeños perdía fácilmente el ánimo,
enojándose y tornándose violento consigo mismo y con los demás. Por esta razón, se tomó
la decisión de realizar de manera paralela a sus terapias un trabajo individual en el
área educativa.
Durante este tiempo, el equipo de Facilitadores Familiares de JUCONI, contactaron a su
abuela, comenzaron a realizar visitas semanales e iniciaron un trabajo terapéutico
intensivo en ella, y con los demás miembros de la familia que vivían ahí. Paulatinamente,
ayudamos a su abuela a resolver algunos de sus problemas emocionales, pudiendo ella
reconocer que Paco necesitaba su apoyo y empezó a visitarlo en Casa JUCONI. Estableciendo
un contacto afectuoso con su abuela y su hermana, Paco obtuvo la tranquilidad que
necesitaba para enfocarse en sus estudios.
Con un apoyo individual en el área educativa al poco tiempo Paco comenzó a mostrar grandes
avances, aprendiendo a leer y escribir. Estaba listo para ingresar a sus casi 13 años a
tercer año de primaria, había progresado muy bien a nivel emocional, su respuesta ante
la frustración había mejorado mucho, ya no buscaba ser el chistoso para evitar ser
agredido, era mucho más participativo y había accedido a ver a su abuela.
Con el paso del tiempo su progreso era muy notorio en la escuela su desempeño era tan bueno
que si sus calificaciones eran buenas y pasaba los exámenes correspondientes tenía la
posibilidad de completar el 4to. Grado. Pero a la mitad del ciclo escolar su padre murió
de un balazo en Estados Unidos y su cuerpo fue regresado a México. Paco asistió junto
con educadores de JUCONI al sepelio y ahí tuvo el rencuentro con su familia y con el
doloroso pasado que les acompañaba.
Los educadores de JUCONI tuvieron que redoblar esfuerzos en la terapia individual pues todo
esto había inquietado considerablemente a Paco, quien nuevamente se vio inmerso en un
profundo trabajo de introspección, un proceso doloroso, pero que le permitió comprender
que las experiencias de su pasado aún le punzaban y ocultaba sus emociones a través de
la violencia. Tras un proceso terapéutico personalizado y en grupo, entendiendo el cúmulo
de emociones que llevaba dentro, fue capaz de entender y afrontar de una vez por todas su
pasado, comprendiendo y aceptando su historia de vida.
Es así que con paso firme retomó el camino hacia su desarrollo personal, ya sin arrastrar
más con los lastres de su pasado. Comenzó a trabajar de tiempo parcial en el Taller de
Cultura Laboral JUCONI, donde adquirió habilidades que le permitirán obtener y mantener
un trabajo en el futuro. Poco después ingresó a un curso de trabajo de metal en la
planta de VW, donde su desempeño se caracterizó por ser entusiasta y cooperativo en
todo momento.
Su éxito en estas dos actividades reafirmó su autoestima y logró finalmente visualizarse
con un buen futuro, terminando sus estudios y con la posibilidad de tener un trabajo
formal. Paco ya se graduó de Casa JUCONI, ahora vive en Casa de Jóvenes, ha iniciado
sus estudios a nivel Secundaria, tiene planes a corto , mediano y largo plazo que
incluyen llegar a ser un arquitecto y tener su propia familia. Él tiene gracias a tu
apoyo confianza en su futuro y la certeza de que la vida en la calle ha quedado
atrás.
Nota: Fundación JUCONI cuenta con la autorización de Paco
para contar su historia, sin embargo su nombre ha sido cambiado para proteger su
privacidad.
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